Concepción, 17 de Octubre de 2025

El camino hacia el trasplante cardíaco en el Hospital Guillermo Grant Benavente (HGGB) de Concepción

Cada trasplante cardíaco es el resultado de un proceso largo, complejo y profundamente humano. Antes de llegar al quirófano, los pacientes recorren un camino en el que intervienen médicos, enfermeras y familiares, con un mismo objetivo: prolongar la vida y devolver la esperanza.

A través de las distintas etapas —desde el ingreso al programa y el estudio pretrasplante, hasta la esperada llamada que anuncia un nuevo corazón— se teje un camino donde médicos, enfermeras, pacientes y familias enfrentan juntos la fragilidad y la fuerza de la vida. Esta nota recorre ese proceso, mostrando cómo cada trasplante es mucho más que una cirugía: es un acto de confianza y amor por la vida.

Dos puertas de entrada al proceso

Los pacientes pueden ingresar al programa de trasplante de dos maneras. Algunos llegan hospitalizados, en condiciones críticas, descompensados y con una urgencia vital que los obliga a requerir rápidamente un corazón. Otros, en cambio, acceden de manera ambulatoria a través del Policlínico de Insuficiencia Cardíaca, donde son evaluados y acompañados desde etapas menos graves de su enfermedad.

El rol clave del Policlínico y del equipo de enfermería

En este espacio, el trabajo cercano de las enfermeras Camila y Constanza resulta fundamental. Ellas elaboran la ficha de cada paciente, lo ingresan y mantienen un seguimiento continuo. Muchas veces, los pacientes ambulatorios llegan con cierta descompensación, pero aún en condiciones de responder al manejo médico.

El contacto cotidiano no se da solo en la consulta: el hospital cuenta con un teléfono exclusivo para insuficiencia cardíaca, que permite atender urgencias, resolver dudas y coordinar controles. Este acompañamiento constante fortalece la confianza y permite detectar precozmente descompensaciones que podrían poner en riesgo la vida del paciente.

Tratamientos previos: agotar todas las alternativas

Antes de pensar en un trasplante, el equipo multidisciplinario implementa diferentes terapias para intentar estabilizar al paciente:
• Tratamiento farmacológico intensivo.
• Procedimientos intervencionales, como el clip mitral.
• Dispositivos eléctricos, como resincronizadores o desfibriladores.
• Revascularización coronaria, en casos seleccionados.
El objetivo es siempre el mismo: extender la función del corazón nativo el mayor tiempo posible. Sin embargo, cuando estas alternativas ya no logran detener el deterioro, el trasplante aparece como la última opción terapéutica.

Una decisión trascendental

Llegar a este punto no ocurre de un día para otro. Se trata de un proceso que puede durar meses o incluso años de controles, ajustes y aprendizajes compartidos entre el equipo clínico, el paciente y su familia. La decisión de iniciar la evaluación para trasplante no es solo médica: es también un acto de confianza y de esperanza en el futuro.




El estudio pretrasplante y la lista de espera

Superada la etapa inicial de tratamientos y seguimiento, llega un momento clave: la evaluación pretrasplante. Esta fase no solo busca confirmar que el paciente necesita un nuevo corazón, sino también garantizar que se encuentra en condiciones de recibirlo.

Un estudio exhaustivo y riguroso

El objetivo del estudio pretrasplante es descartar contraindicaciones que puedan poner en riesgo la vida del paciente durante o después de la cirugía. Para ello, se realizan múltiples exámenes:
• Serologías virales, que permiten conocer con qué virus ha tenido contacto el paciente y anticipar la respuesta al tratamiento inmunosupresor.
• Prueba de anticuerpos, enviada directamente al Instituto de Salud Pública (ISP), que mide la carga inmunológica del paciente frente a la población general y ayuda a predecir posibles rechazos hiperagudos.
• Cateterismo derecho, un procedimiento que evalúa las presiones de la arteria pulmonar y descarta hipertensión pulmonar severa, una de las principales barreras para el trasplante.
• Evaluación integral de salud, destinada a confirmar que no existan otras enfermedades graves como cáncer avanzado o infecciones sin tratamiento.
Este proceso puede ser largo, pero es imprescindible para asegurar que cada trasplante tenga la mayor probabilidad de éxito.

El ingreso a la lista nacional

Cuando el estudio confirma que el paciente es candidato, se da el siguiente paso: ingresar a la lista nacional de espera de trasplante cardíaco. En Chile, esta lista se organiza por estados de urgencia:
• Urgencia 1A: pacientes en estado crítico, con soporte de drogas vasoactivas, cuya vida corre inminente peligro.
• Urgencia 1B: pacientes hospitalizados que requieren intervenciones o monitoreo permanente, aunque no están tan graves como los 1A.
• Estatus 2 (no urgencia): pacientes que, pese a necesitar un trasplante, pueden esperar en sus casas hasta que aparezca un donante compatible.
La posibilidad de que un paciente llegue al hospital directamente desde su hogar para un trasplante —con su familia cerca y sin largas hospitalizaciones— es considerada la situación ideal.

Esperar con esperanza

Mientras permanecen en la lista, los pacientes acuden al hospital regularmente, en controles mensuales. Durante este tiempo, el equipo médico y de enfermería sigue de cerca su evolución, ajusta tratamientos y mantiene una comunicación constante para responder ante cualquier eventualidad.

Cada control es un recordatorio de que el proceso es dinámico y que la decisión de trasplantar depende tanto del estado del paciente como de la aparición de un donante compatible.




El trasplante, el retrasplante y las historias humanas

El momento de la verdad llega cuando la Coordinación Nacional de Trasplantes informa que existe un posible donante. Es entonces cuando se activa una cadena de llamadas y decisiones rápidas que definen el futuro de un paciente.

La emotividad del llamado

“Hay un corazoncito para ti”. Así suelen anunciar los médicos la noticia más esperada. Antes de confirmarlo, se consulta al paciente cómo está, si presenta infecciones o alguna condición que pueda complicar la cirugía. Si todo marcha bien, se acepta la donación y se avisa oficialmente: el paciente debe venir de inmediato al hospital.

Dependiendo del horario, ingresa por el Policlínico de Insuficiencia Cardíaca o directamente por el Servicio de Urgencias, desde donde pasa a la Unidad Coronaria (UCO). Allí es preparado para la cirugía y puede permanecer un tiempo con su familia, en un espacio de profunda intimidad y emoción.

Para el equipo clínico, este instante también es conmovedor. Han acompañado al paciente por meses o años, conocen a sus familias, sus miedos y esperanzas. El trasplante no es solo una intervención médica: es un acto de vida.

Cuando el corazón donado envejece

El corazón trasplantado tiene un período de duración en promedio de 12 años. Con el tiempo, el órgano puede presentar problemas.
Existen dos grandes escenarios:

• Rechazo agudo, cuando el sistema inmune ataca al injerto en forma repentina.
• Rechazo crónico o vasculopatía del injerto, una enfermedad difusa de las arterias coronarias que deteriora progresivamente la circulación del nuevo corazón.
En estos casos, si el paciente es joven y cumple criterios, puede considerarse un retrasplante, aunque no es habitual en Chile debido a la escasez de donantes.

Causas de la insuficiencia cardíaca avanzada

En el mundo, la causa más frecuente de falla cardíaca es la enfermedad coronaria. Sin embargo, no siempre estos pacientes son trasplantados, ya que suelen tener otros órganos dañados.
En cambio, los trasplantes se realizan mayoritariamente en pacientes con miocardiopatías dilatadas, muchas de ellas de origen genético o idiopático, es decir, sin causa clara.
Las adicciones como el tabaquismo o el consumo excesivo de alcohol constituyen una contraindicación absoluta, pues un trasplante exige compromiso y autocuidado de por vida.

Historias que marcan un camino

El HGGB ha sido testigo de relatos únicos, como el de dos hermanos con falla cardíaca: uno recibió un trasplante y el otro se convirtió en el primer paciente en Chile en recibir un dispositivo de asistencia ventricular de larga duración (Heart Mate 3), gracias al financiamiento de FONASA. Este dispositivo le permitió volver a su hogar y mantener una vida relativamente normal mientras espera un donante.
Estos avances no solo reflejan innovación, sino también el compromiso de un equipo que busca soluciones para cada caso.

Un acto de esperanza

Cada trasplante es mucho más que una cirugía. Es la culminación de años de controles, tratamientos y acompañamiento. Es la oportunidad de ofrecer tiempo y calidad de vida a una madre, un padre, un hijo o una hija.
Como señala el equipo: “Al final, la idea es que el trasplante sea la última opción terapéutica. Nosotros tratamos de arreglar medicamentos, educaciones, apoyos… pero cuando llega el momento, es emocionante. Es darle esperanza, es dar un poquito más de vida”.